Como bien se sabe, el primer medio de transporte masivo había sido el ferrocarril jalado por caballo fue en 1851, luego de este, dos décadas después, surgió la tracción por fuerza eléctrica y más tarde, en 1894, se da inicio a la era del tranvía en el transporte público de la ciudad.

En un principio existieron diversos empresarios formales a quienes se les entrego concesiones para trabajar rutas de tranvía. Sin embargo, en 1913, Lima Light and Power se hizo cargo de los tranvías urbanos dando origen a un monopolio que acabaría con la desaparición de estos en 1966. En la primera mitad del siglo, Lima utilizaba los servicios de buses y el sistema de tranvías que efectuaba la movilidad interurbana de la época entre Lima y Chorrillos. La época  del tranvía, tocaba a su fin entre los años 1930 y 1970, debido a los crecientes costos de mantenimiento y renovación de infraestructuras, a la fuerte competencia de los buses, a la mayor importancia de los autos particulares y a la renovación urbana con nuevas autopistas ansiosas de mayor espacio para el desarrollo de vías. En este contexto, en el Perú de los años 60′s, el servicio de tranvías se había vuelto menos competitivo que el floreciente sistema de buses y microbuses, y en 1965 el Congreso debatió la suspensión definitiva de este servicio; las vías y rieles se desmantelaron y su lugar fue tomado rápidamente por las principales avenidas limeñas.

Por otro lado, Lima estaba atravesando una etapa de crecimiento demográfico  y expansión espacial, por lo que a partir del año 1920 las necesidades de desplazamiento y movilización de los limeños ya no se satisfacían tan solo con tranvías. De este modo, en 1921 apareció la primera line formal de ómnibus que cubría trayectos distintos a los de los tranvías.[1]

Con la aparición de este nuevo medio de transporte, el Estado se vio forzado a adoptar una posición intervencionista. Es de esta manera que comenzaron a controlar tarifas y reglamento las características exigidas a los vehículos de servicio público.[2]

Ya en 1930 aparece el transporte informal debido a que eran pocas las empresas formales existentes. En esta década se promulgo una serie de normas para desaparecer la informalidad. A partir de 1950 la informalidad fue teniendo mayor presencia. Para 1960 32 de las 42 compañías privadas de ómnibus ya habían dejado de operar.

En 1976 se creó la Empresa Nacional de Transporte Urbano, que nacionalizaba el sistema de transporte público y que absorbía a la empresa ATPL. La sociedad cooperativa Transportes Lima Metropolitana organizó el transporte, teniendo como transportista troncal a Enatru y a 16 cooperativas locales de transporte como transportistas alimentadores.Con la aparición de ENATRU, empresa creada por el Estado para la creación y coordinación de empresas dedicadas al transporte público de pasajeros, el transporte informal fue aminorando insignificativamente.

En 1991, el Estado finalmente promulga el Decreto legislativo 651, norma que establecía la libre competencia de tarifas de servicio público de transporte, libre acceso a las rutas y permitiendo que cualquier vehículo pudiese brindar el servicio de transporte público. Días después se promulga otra ley que permitía la importación y exportación de automóviles. Luego, si alguna consecuencia tuvo la liberación del sector en 1991, fue la irrupción de combis en la ciudad; antes de los años noventa no existían las combis y actualmente todos identifican a estos como el principal problema de transporte. Finalmente luego de todas estas consecuencias, se dio origen a 3 principales empresas que manejan el servicio público que hasta hoy se usa.

Bibliografia


[1] Cfr. Wikipedia 2010

[2] Cfr. Daviles 2010

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